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El kayak
es un bote de doble proa, propulsado por uno o más remeros
que se sientan mirando hacia adelante. Es suficientemente liviano
como para ser cargado en tierra por su propia tripulación.
Es cerrado, y normalmente se utiliza un remo de doble pala para
impulsarlo.
Su mayor
atractivo seguramente sea su gran simplicidad. Durante cientos
de años, desde las primeras embarcaciones construidas
con troncos de árboles ahuecados hasta los últimos
cascos más modernos, el concepto no ha sufrido prácticamente
ninguna modificación.
El kayakismo
es un deporte que permite a cada uno explorar los rincones más
alejados y vírgenes de la naturaleza, y a la vez explorar
nuestros propios límites interiores y deportivos. Quizá
sea ésta la razón por la cual cada vez hay más
gente que lo practica. Es importante saber que no hay límites
de edad para su práctica, siempre que seamos conscientes
de nuestras limitaciones y respetamos los distintos grados de
aprendizaje.
Como se
trata de un deporte donde la técnica es muy importante
para realizar bien los esfuerzos y tener en cuenta los modos
de navegación, junto a los conocimientos básicos
sobre cada tipo de agua, es ideal es comenzar nuestro entrenamiento
con un instructor o al menos con alguien que posea cierta experiencia
y que nos ayude en el aprendizaje de las distintas maniobras.
Respecto
de las condiciones de la navegación, éstas dependen
del tipo de aguas en las que se practique: ríos tranquilos,
caudalosos, de descenso, mar; arroyos, lagunas, lagos, etc. Las
variables entonces son múltiples, y por lo tanto podemos
decir que nunca se navega bajo las mismas condiciones. Agua,
olas, corrientes, vientos, temperatura y demás factores
climáticos, nunca son los mismos. |